El próximo mes de marzo se cumplirán 40 años de la creación del Consell del País Valencià, un esfuerzo compartido en el que se implicó toda la sociedad y que desembocó en el Estatuto de autonomía, que permitió la recuperación de la capacidad los valencianos y valencianas de decidir su futuro. Cuatro décadas más tarde nos encontramos en un momento que requiere esa misma unidad para hacernos escuchar y conseguir un futuro sin más hipoteca que nuestra capacidad para generar riqueza, bienestar y progreso.

Hasta hoy, ninguno de los sistemas de financiación ha tratado con justicia nuestra Comunidad. Este año, cada valenciana y valenciano recibimos 237€ menos que la media del Estado, o 839€ menos que la autonomía mejor finançiada, lo que equivale entre un 10% y un 29% menos de recursos, respectivamente.

Si sumamos infrafinanciación y infrainversión, este año, nuestra discriminación alcanzará los 1.600 millones de euros, si sólo nos comparamos con la media. Estamos en una situación insólita, sobre todo porque tenemos una renta per cápita inferior en 12 puntos a la media. Y, sin embargo, somos la autonomía que menos recursos por habitante recibe; la única que, a pesar de ser pobre, aporta al conjunto del Estado. El resultado es insoportable para la ciudadanía valenciana. Ante esta prolongada discriminación, ya en el año 2013 la Comisión de personas expertas para el diseño de un nuevo modelo señaló que el problema se remonta al inicio de los sistemas de financiación autonómica.

Por todo esto exigimos

  1. Una reforma inmediata del sistema de financiación que establezca un nuevo modelo con recursos suficientes y repartidos equitativamente entre todas las autonomías, que posibilite a los valencianos y las valencianas tener unos servicios públicos fundamentales dignos y ejercer nuestras competencias propias.
  2. Un reparto de las inversiones y una ejecución que acabe con el déficit inversor en nuestro territorio, que compense en todo caso la insuficiencia inversora en los últimos años y dedique una cantidad de recursos ajutada a nuestro peso poblacional.
  3. El reconocimiento de los déficits de financiación acumulados directamente por el mal funcionamiento de los diferentes sistemas de financiación, y el establecimiento de mecanismos de compensación para que el nuevo modelo no nazca lastrado por la injusticia diferida de los anteriores.

El pueblo valenciano tiene que reivindicar más unido que nunca, que podamos lograr plenamente los derechos reconocidos en nuestra Constitución. Vivimos un momento histórico en el que podemos acabar definitivamente con la discriminación, para avanzar hacia una sociedad más prospera, más social y más justa.

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Firma por una #FinanciaciónJusta para el pueblo valenciano.


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